“La fusión es parte de la esencia de nuestras croquetas, pero esta quizás es especial”
Hace algún tiempo conocimos el Kimchi, un apetitoso condimento fermentado que ha deleitado los paladares desde hace más de 2.000 años. Este alimento, cargado de tradición y sabor, es el resultado de técnicas de conservación y fermentación transmitidas a lo largo de generaciones, convirtiéndose en un símbolo de la cocina y la cultura coreanas. Tanto que los coreanos cuando posan para una foto dicen “kimchiiiiii”, en vez de “whiskiiii” o “pa-ta-taaa”.
Cuentas con distintos beneficios para tu salud como la presencia de probióticos. Por ello tiene un lugar relevante entre los que optan por una alimentación saludable. Además de ser una fuente rica en vitaminas y propiedades nutricionales, el kimchi destaca por contener la bacteria Lactobacillus kimchii. Esta bacteria, además de ser esencial para su proceso de fermentación, ha sido relacionada con beneficios únicos para la salud. Curiosamente, se ha señalado como uno de los posibles motivos por los que la gripe aviar tuvo un impacto menor en la población coreana, lo que refuerza aún más el papel del kimchi como un alimento funcional y protector. La bacteria del ácido láctico sirve también para neutralizar la actividad de las infecciones de otra bacteria culpable de úlceras de estómago y varios tipos de gastritis.
La importancia cultural y simbólica del kimchi en Corea del Sur es tan grande que incluso llegó al espacio. Tres instituciones de investigación respaldadas por el gobierno coreano dedicaron una considerable inversión para perfeccionar un sistema de conservación que permitiera al primer astronauta coreano disfrutar del kimchi en la órbita terrestre. Este esfuerzo no solo asegura el valor nutricional del alimento en condiciones extremas, sino que también refleja el orgullo nacional y el papel esencial del kimchi en la identidad coreana, llevándolo literalmente a nuevas alturas.
El kimchi es a Corea lo que la croqueta es a España: un emblema culinario con historia y tradición. Mientras el kimchi nació como una solución para conservar los alimentos durante los fríos inviernos coreanos, la croqueta surgió con el ingenio de aprovechar al máximo las sobras de las comidas. Ambos representan la creatividad y el valor de la cocina en cada cultura. ¡Muy pronto compartiremos el origen de las croquetas!
Por ello, creemos que esta fusión es realmente especial: una mezcla única de dos culturas gastronómicas tan ricas como la coreana y la española. El sabor intenso y picante del kimchi se une a la suavidad y cremosidad de Las Croquetas de Fer, creando una explosión de sabores. Todo esto está envuelto en una capa crocante y dorada que deleita el paladar con cada bocado. Una experiencia culinaria que no querrás perderte.
¿Y tú? ¿Te atreves a la fusión y al sabor?

